El primer análisis que se puede hacer es el de recuento de esporas. El número y la vitalidad de las esporas enumeradas nos darán una primera información sobre el éxito de la introducción de inoculantes micorrícicos.
El estudio del potencial micorrícico del suelo es otro criterio definitorio en cuanto a la verificación de la presencia de hongos con potencial micorrizante en el mismo, la técnica universalmente utilizada es la denominada del “Número Más Probable”. A partir de cantidades de suelo especialmente escogidas siguiendo técnicas de muestreo definidas se logra establecer la capacidad micorrícica del mismo mediante ensayos con plantas “trampa” crecidas en diluciones del suelo problema. Los números obtenidos expresan el Número de propágulos de hongos micorrícicos por gramo de suelo estudiado.
Este valor es relativo, pero nos indica el potencial de ese suelo y la necesidad de inocular con hongos micorrícicos. También puede utilizarse para determinar el enriquecimiento de un suelo pobre en hongos micorrícicos luego que fue inoculado, así como el mantenimiento de dicho potencial.
Esta técnica se puede usar cuando el suelo que contenía una buena flora micorrícica es tratado con agroquímicos, fundamentalmente fungicidas, para detectar si ha ejercido un efecto nocivo y ha destruido a los hongos benéficos.

